Vamos subiendo a ritmo infernal. Pablo se ha propuesto un objetivo muy ambicioso y no se da ni cuenta del ritmo que lleva abriendo traza sobre nieve virgen, fresca, nueva, acabada de caer unas horas antes: pretende conocer tres claves inequívocas sobre las mujeres. Pobre pajarillo… Inocente… ¿Insensato quizá?

Las tres féminas nos miramos sin mirarnos preguntándonos si realmente podríamos responder a esa pregunta. ¿Qué 3 cosas alguien tiene que conocer de nosotras? ¿Es algo respondible? ¿Imaginable? ¿Alguien puede llegar a verificar 3 únicas cosas simples, válidas, siempre ciertas? Ui.. creo que la clave está en “simple”. Y creo que la respuesta es, absolutamente y sin ningún lugar a dudas: no.

IMGP0204Al segundo, la especialista en explicar lo inesplicable (pretérito plusquanperfecto, el subjuntivo, las frases pasivas, los verbos irregulares, la pronúncia correcta de algo tan difícil como un “jelou”), si, ella, Ruth, toma las riendas de la conversación. Si ella es capaz de explicarle el subjuntivo a chavales de 8 años, es capaz de explicar las 3 claves imprescindibles para enfrentarse a una mujer. Y si, efectivamente no nos defrauda. Su respuesta nos sorprendió a nosotras mismas. Cada cosa que afirmaba íbamos procesándola Esther y yo intentando saber si seria aplicable en nuestras propias carnes mentales, hormonales, sensoriales…

Alguna que otra objeción, por parte de Esther que intentó matizar, muy precisa y concreta, en ningún caso revocando la teoría original (demasiado pensada, meditada y razonada para contrariarla).

Yo, simplemente, iba reconstruyendo la teoría a duras penas entre lo que me llegaba del rebufo de los cabecillas. Apenas seguía el ritmo y la conversación (ambas cosas a la vez, si… increíble) pero no fui capaz de abrir boca, bastante aire necesitaba para seguir el ritmo impuesto. Y ellos, tan tranquilos, como quién está en un bar tomándose unas cervezas y unos pinchos. O unas aceitunas -arbequinas, por supuesto! y unos rayos de sol resbalando por las mejillas.

Las lecciones aprendidas fueron:

  1. (La más importante del día): cuando quieres que vayan delante abriendo traza, busca un tema bien entretenido para que les ocupe la mente y las neuronas no tengan suficiente espacio para darse cuenta de que están agotadas y necesitan relevo.
  2. (Para disimular el temario de exámen): si una mujer te cuenta un problema, no intentes solucionarlo: escúchala, deja que hable, ya encontraremos la solución. No te lo estamos contando para que nos salves la vida sino simplemente porque queremos que lo escuches, queremos sacarlo y explicárselo a alguien. Pero no estamos pidiendo una solución. De hecho, la solución no les interesa, disfrutamos más hablando y dando vueltas a la masa que comprando el pan del día.
  3. Del resto… la memória o la falta de glucosa en sangre han hecho que lo olvidara. ¿Será que, quizá, cada mujer (y cada hombre) es un mundo y cada una tiene su particular manera de ver, vivir y sentir el aire?

No te pierdas el resto de la historia!

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