Naranja, culo de agua, y lo que quedaba de comestible. Disfrutamos del alba, por detrás del Jebel Shams –la montaña del sol, por algo será- la más alta del país, con 3.048m.

Nos vestimos las cuerdas, escondemos todo lo escondible en las espaldas y ¡a destrepar! Qué ilusión (¿ironía sería esto?). Digamos que no es una ruta de aquello más transitada: los primeros en subir a la pared bajaron volando, directos al palacio del Sultán; el resto de escaladores, seguramente la mayoría, bajan por la norte. Hay que utilizar la intuición y dejarse llevar. Desde arriba francamente parece imposible, pero se baja. Por aquí, por allí, por el otro lado, subo, bajo, derecha izquierda. Intuyo, olemos, sentimos que aquello de allí abajo debe ser el rápel (como podría no haberlo sido) pero si, lo es. Salvados.

Rápel de la canal al E del Jebel Misht.

Marca natural que encontramos justo al lado de los cordinos de rápel (a la derecha de los ojos)

Árbol que identifica el rellano del rápel.

Si identificamos el árbolito en el rellano de la canal, allí está el rápel. Enmedio de los destrepes, es el rápel que los alivia la bajada.

 

 

 

 

 

 

 

2-3 horas de recorrido por estratos curiosos de rocas volcánicas, calizas, serrín de roca, basalto, pliegues, miles de cubos perfectos, escamas, ojos, corazones, miles, millones de corazones. ¡Corazones por todos lados! ¡Es el país de los corazones! Los fósiles forman ojos perfectos o corazones, la referencia evidente de la pared es un corazón gigante, las cenefas de las puertas de las casas son corazones… ¿será por esto que sus habitantes tienen tan buen corazón?

4 noches: 4 noches de estrellas.

Y contentos.

Fruta fresca, agua, agua, agua. Un poco de agua por favor. Fruta.

Todos los planes que hubiéramos querido hacer se desmoronan: en la montaña no hay planes. Hay que estar, vivir, soñar… y dejarse llevar. Esto es lo que en el fondo nos hace sentirnos vivos. Conforme avanzas decides, escoges. Pero no antes. Estás aquí y estás ahora. Ni mañana ni ayer. Ahora.

Habitación 5 estrellas.

De nuevo en el campo base, con esterilla, saco, fruta y agua… qué poco necesitamos para estar bien!

No te pierdas el resto de la historia!

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