Una semana de actividades diversas y dispersas por el Valle de Benasque nos lleva a definir un plan para un fin de semana redondo. Redondo si, redondo y circular. Dos osados se atreven a acompañar a otras tres, que serán cuatro. Por estadística (dicen) que los grupos mixtos siempre tienen más probabilidad de accidente los miembros del sexo masculino -dicen- por querer ir siempre delante marcando huella -dicen.

IMGP0201El horario empieza a ser un horario de barbacoa, con la diferencia que nos quedan unos cuantos quilómetros con la casa a cuestas para terminar la jornada. Auspiciamos
horas de nieve bajo el frontal. El demonio nos posee y en ná-y-menos llegamos casi derrapando a la Besurta (¿no pararán ni a beber??). No sé exactamente por qué (imagino que más por compasión y por tomar el sol que por otra cosa) pero podemos degustar algunas gotas de agua antes de seguir la marcha. Si continuamos a este mismo ritmo llegaremos a pleno sol o me habré muerto de camino.

En este tramo, el mayor (y el más listo, claro) dejará el honor del estandarte al más joven. Pablo, concentrado en las clases de psicología femenina que Ruth muy vívidamente va disertando; Esther intentando dar su experiencia más que una clase magistral y una presente, con apenas suficiente oxigeno para seguir el paso.  El capo cordata ni se entera que hace ya un buen rato está abriendo traza a un ritmo infernal, pero entre él y la experta en psicología no hay nada que hacer.

Llegamos al collado de Salenques, para disfrutar de los pocos metros de nieve decente que tendremos hoy. Cambio de pieles y pa’rriba. En busca del merengue que nos llevará a la esperada bajada (o mejor dicho, esperada no subida).

Sombras del acurado estilo croqueta nos invaden en la bajada. Trampas, piedras, costra… que se convierten en risas imposibles de dominar y de seguir en el sentido del equilibrio en una pendiente muy deseada pero poco disfrutona que acabaremos queriendo terminar rápido.

Llegamos a nuestro preciado vivac, dónde los esperados colchones brillan por su ausencia. Noche de risas, risas y más risas, degustación de licores varios en distintos estados y regocijándonos dentro los sacos para descubrir quién tiene la mochila más blandita que nos proteja de las maderas frías del catre.

Desayuno, rayos de sol en la cara, restos de visitas de ratoncillos sibaritas (más monos ellos!!), vuelta a cargar los pocos enseres que llevamos y objetivo Aneto por Coronas. Una pala exquisita nos espera al final del día, pero en estos momentos no podemos ni imaginárnosla.IMGP0235

Volvemos a la estratégia inicial: quien abre traza está poseída por algo que el resto no comprendemos e intentamos (con muchos apuros) no perderla del campo visual. Esta vez toma el relevo Jordi, para no faltar a las encuestas. El grumete va perdiendo metros -dice- haciendo fotos (el resto sabemos que está intentando comunicarse con su cuadrilla pidiendo socorro).

Pasados los 1.000 metros de desnivel, una ya se siente a punto para empezar a marcar el ritmo, superar la nieve hasta las rodillas y conquistar el merengue del día.

IMGP0238

Fígense bien, la foto es desde arriba! Abriendo traza…

Cuál Impulso Nervioso de “Érase una vez el cuerpo humano” (un bichito azul, escurridizo, saltirón) no podemos evitar el propio impulso de subir a lo más alto. ¡Estamos en la cumbre! ¡Toda para nosotros! La cumbre del Aneto, sin nadie más (parece increíble). Nos espera una bajada de sueño, un merecido regalo. 1000 metros de nieve polvo toda para nosotr@s. ¡Hasta parecerá que sabemos esquiar!!

un lujo

un lujo…

Para más info de la ruta y desniveles: http://www.edicionesverticualidad.com

No te pierdas el resto de la historia!

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